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EL REMANENTE LAS OVEJAS DE MI PRADO
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Apacenté,
pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebaño.
Y
tomé para mí dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al otro
Ataduras;
y apacenté las ovejas.
(Isaias 11:7)
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Y dirá: No soy profeta; labrador soy de la tierra, pues he estado en el campo desde mi juventud.
Y le preguntarán:
¿Qué heridas son estas en tus manos?
Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos. (Isaias 11:5-6.)
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Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes. (Isaias 10:8)